domingo, 20 de marzo de 2011

La ética protestante y el espíritu del capitalismo - Max Weber

Síntesis Capítulo I: Los fundamentos religiosos del ascetismo laico

Por: JULIÁN BAUTISTA


La sociología la define Weber como la ciencia que procura entender comprensivamente la acción social (mentada, pensada) para explicar el curso de dicha acción y sus efectos. De allí que se denomine a esta corriente como la sociología comprensiva ya que opera desde modelo típicos ideales, abstraídos de la “realidad”, a la manera de construcciones referenciadas y caracterizadas desde comportamientos regulares (frecuentes) de los individuos, las instituciones y los estamentos, entre otros.

El cálculo racional de la utilidad en las transacciones es decir la ganancia, entre otras obtenida por la emergencia de la “contabilidad moderna” y todo lo anterior operado entre el empresario y el jornalero libre en el escenario del capitalismo industrial burgués y su organización racional del trabajo “libre”, es en donde, para Weber, se sucede el espíritu del capitalismo. Ahora todo lo anterior, obtendría una posible explicación en la ética.

Los contenidos fundamentales de esta parte pueden resumirse en los siguientes numerales:

1.    A pesar de que el luteranismo asumió la profesión-vocación como una de sus fundamentos, es en las otras sectas (calvinismo, metodismo, pietismo y los baptistas) en donde se concreta el ascetismo ascético.
2.    El objetivo en esta parte es indagar por los elementos de la doctrina que afectan directamente la conducta práctica de los individuos en la actividad económica y es en el calvinismo, principalmente, en donde observa dichas prácticas en la raíz de las enseñanzas de esta doctrina.
3.    Son tres principios básicos del calvinismo que destaca en el análisis Weber: primero, la doctrina según la cual el universo es creado para glorificar a Dios; segundo, sólo se pueden conocer fragmentos de la verdad divina que Dios les revela y; tercero, y muy clave en este análisis la creencia en la predestinación, es decir, la creencia en que solo unos pocos son escogidos para conseguir la gracia eterna. Estos principios no los puede cambiar el hombre.
4.    Bajo lo anterior, la salvación correspondía a cada persona, no involucraba directamente en esta creencia ni a la iglesia, ni a los sacramentos, ni a los clérigos. Aquí radica la diferencia más importante con el luteranismo y el catolicismo.
5.    Lo que provoca esta lógica en los creyentes es que, primero, cada individuo debía considerarse un elegido, segunda, que la intensa actividad en el mundo, es el medio más apropiado para desarrollar y mantener esta necesaria confianza en sí mismo. De ello que la realización de “obras buenas” se considerase como un signo de elección, no en el sentido de merecer la salvación, sino para disolver las dudas sobre la misma salvación.
6.    La relación de esta ética religiosa con la riqueza es que ésta se sanciona solo si se acumula y usa para mantener un modo de vida perezoso y relajado. El calvinismo exige de sus fieles una vida coherente y de disciplina, con lo cual se salta la posibilidad del pecado y del arrepentimiento y de la remisión del pecado a la confesión católica (este no es necesario y por lo cual la iglesia está en la persona misma). Así el trabajo es lo más valorado éticamente bajo la figura de la profesión-vocación, tomando el trabajo de una manera metódica, como un instrumento de Dios. De ello que cuando las ganancias materiales se adquieren por medio del cumplimiento ascético del deber profesional, no solamente son toleradas, sino recomendadas moralmente, lo que para Weber define más una influencia psicológica que lógica en el actuar ascético del calvinismo.
7.    Los orígenes del espíritu capitalista deben buscarse, entonces, en la ética religiosa que se desarrolló en el calvinismo, sobre la racionalización de la conducta sobre la base de la idea profesional.
8.    Weber establece una relación entre el origen del capitalismo, desde las formas de protestantismo ascético y los estratos sociales de la economía. Por ejemplo, dice que el pietismo que exalta la humildad y renuncia, estaba más difundido entre empleados medios, mientras que el calvinismo influía más directamente sobre los empresarios y dirigentes.
9.    Una conclusión podría ser que si los puritanos, desde su Fe religiosa, escogieron deliberadamente trabajar en una profesión, el carácter especializado de la división capitalista del trabajo obliga al hombre moderno a hacerlo así.
10. Su hipótesis central consiste en demostrar que la instrumentalidad moral del espíritu del capitalismo es parte del tronco de la ética religiosa de Calvino y del concepto de profesión-vocación en el mundo, concepto por medio del cual el protestantismo rompió con el ideal monástico del catolicismo, es decir, pasa la Fe de la iglesia y monasterios al mundo ordinario.
11. Finalmente, Weber pretende demostrar que la racionalización de la vida económica, como característica del capitalismo moderno, está vinculada a opciones valorativas irracionales.